Relato folclórico del mito o leyenda de la Candileja


Teje el pueblo crédulo o creyente, y con ropajes legendarios diversos, más y más mitos emparentados con la temática de los seres que han pasado a "La otra vida", esas ánimas que penan todavía, que ocacionalmente errabundean y se manifiestan para adveretir su pena; escarmentar a los vivos, o dar cuenta de asuntos que dejaron pendientes antes de partir, como es el caso de la riquísima gama de leyendas de "entierros o Guacas" que todos hemos oido algunas vez
Es el caso del mito La Candileja, que es una censura bondadosa a la violencia...Que ha convertido a la mujer en una alma en pena, un alma que busca su propia identidad.
La candileja es una mujer muy linda que a altas horas de la noche sigue al vaquero y se monta en su caballo. Después, esta misma imágen briosa de mujer, se convierte en bola de fuego incandescente que de todas direcciones embiste a la bestia, que salta y relincha enloquecida.
En los Llanos orientales se dice que La Candileja es el alma en pena de una mujer que ardió viva en su propio rancho... sin que nadie la auxiliara.

En algunas veredas, caseríos y valles, se dice que la gran bola de fuego asusta a los hombres trasnochadores.
No falta quien diga, que fue una mujer que se enredó en asuntos amorosos con sus dos sobrinos, y que cuando éstos murieron, sus huesos se juntaron, y en una bola en llamas, anda penando por las noches brincando de árbol en árbol.
Pretenden otras leyendas, que es la Candileja un espanto con figura de mujer, con tres brazos muy largos, que al entrecruzarse y frotarse, prodecen un ruido raro y característico como de chisporroteo, acompañado de una luminocidad especial
Con su sono-visual, asusta a los hombres pero no a los niños.
Es muy popular por las riveras del río Magdalena, inclusive por los Departamentos de la Costa Atlántica.
Para Antioquia, es una antigua leyenda campesina, la cual cuenta que una anciana mujer, fue condenada a vagar por los montes solariegos y tenebrosos, por caudalosos ríos y quebradas, oscuras trochas y caminos.
Cuenta la leyenda que aparece cuando el gallo no ha empezado a cantar, provista de una tea de madera encendida echando chispa y produciendo un ruido infernal.
Se dice que era una señora muy complaciente con sus nietecitos que les alcahuetiaba todos sus caprichos y maldades. Nunca les reprochó nada y por eso cuando colgó los guayos, ya muy anciana, y fue a rendir cuentas delante de chuchicho o sea Dios, éste muy enojado la increpó severamente por la falta de disciplina en la crianza de los hijos, ya que ella como abuela debía dar ejemplo de buen comportamiento. Como pena no se le mandó para los infiernos, pero si fue condenada a vagar por lugares tenebrosos para que purgara su pena. Los campesinos la llaman vieja alcahuete y cómplice de los muchachos malcriados y groseros Los hombres que viajan a caballo cuentan que en las trochas y caminos montañosos se les aparece, y sin mediar palabra o pedir permiso se les sube a la grupa para pelliscarlos y chuzar el anca de la bestia con el fin que esta corcovee y los tumbe al suelo.
Persigue borrachos irresponsables y malmaridos, novios faltones y metirosos. Padres que no llevan el mercado de la semana por quedarsen bebiendo, jugando a los dados, cartas, remis, billar o apostando a los gallos.
El campesino le gusta mucho caminar por la noche con el fin de aprovechar la fresca y en algunas veces para hacer sus perrerías amorosas. La candileja no admite que le disputen sus terrenos noturnos.
Si alguien quiere conocer y atraer la candileja se debe rezar muchos rosarios y padrenuestros de esos que manda el curita cuando se comete un pecadillo, pero para ahuyentarla basta con insultarla diciéndole: Vieja farulera, alcahueta, cómplice y otras cosas afines.
Se le grita a todo pulmón, el demonio te ha de tener en la profundidad de la paila mocha o sea más allá de los infiernos. Que no te falte candela por delante y por detrás.
Cuando la candileja escucha ésto, sale despedida echando chispas y dando alaridos quebrada abajo.
Otros campesinos cuentan que cuando cae una gran tormenta de agua, la candileja cabalga sobre la cresta de de las crecientes de los ríos. Otros dicen haberla visto echando chispas en la punta de los cerros y maldiciendo a Dios. En las casas abandonadas le ha pegado el susto más tremendo aquellos campesinos que buscan guarida de un chubasco o buscan donde pasar la noche.
Cada cual tiene una historia diferente de encontrarla, pero su comportamiento es el mismo.
En las playas solitarias, a veces se distinguen tres hachones: el de la anciana y los dos de sus nietos, y a la vislumbre se ven los tres bultarajos que avanzan en fila. Algunos han confundido su lumbre con la llama de alguna guaca, pero los grandes conocedores campesinos la distinguen inmediatamente pues la luz de una guaca que arde es blanca o azulita, según sea de oro o plata, "es mansa y de un bello matiz", aseguran. Mientras que la Candileja es rojiza que echa chispas como si fuera un tizón azotado por la brisa; es además inquieta y se mueve como un fantasma, se aparece de repente y desaparece de la misma forma.



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