El Tridente - El Uñas
Este es el Diablo de los hipócritas, de los falsarios y de los tutores ladrones,
como también de los albaceas ventajosos; tiene muchos dares y tomares con incestuosos y estupradores.
El Uñas o el Uñón como también se le llama, anda metido en todo lo que atenta contra el interés moral o
material de los inocentes; es enemigo jurado de la castidad, está siempre atizando el fuego de los rijosos y de los
garañones para atentar contra la inocencia, y vive iluminando tretas a los albaceas y tutores para que se roben lo de sus pupilas.
El Uñas es hábill pendolista y se ingenia para ayudar a sus protejidos en la adulteración de documentos públicos.
Es un diablo pañón, caminador, iglesiero y exhibicionista y nudista.
Sus adeptos pagan rogativas para disimular sus trapisondas; dan limosnas para evitar comentarios; asisten a las proseciones sermones
y ejercicios espirituales para evitar críticas son alféreces en fiestas parroquiales, para desviar la
atención esá; en todas las juntas para quedarse con la mitad de los recaudos; intervienen en la cosa pública,
pero en provecho propio; practican el deporte de la beneficencia, que es la caridad, entre trompetas
y fanfarrias para que se hable de su virtud; prestan dineros a las viudas en apuros y a los agricultores
en aprietos y se quedan con sus haberes o con sus cosechas; socorren a los necesitados...pero al módico diez por ciento.
Son grandes amigos del cura; son gamonales que toman parte en el estudio y solución
de todos los problemas y asisten a los cabildos para tasar las contribuciones ajenas; son
intransigentes en moral y buenas costumbres y vituperan los vicios públicamente se
horrorizan de todo y de todos; detestan a los ladrones y dan consejos a diestra y siniestra,
pero de puertas para adentro el Uñas les baila “La raspa” en altas horas de la noche,
liquidando intereses, adulterando papeles, “gateando” a sus pupilas o “rendijiando a sus hijas”.
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