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Mitos y leyendas de Colombia
La barbacoa - El guango - La matracaTrilogía que compone los mitos y leyendas de los sonidos tétricos y fantasmagóricos. Talvés el asunto que más preocupa y trasciende la humana y diaria fatiga, es la suerte en el más allá, con todo su trasfondo de pena o gloria, castigo o premio, y el nunca desmentido u olvidado sentimiento de eternidad que lo informa y que lo hace sobrecogedor y misterioso. A explicarlo apuntan pues buena parte de los mitos que tienen como protagonistas a una o varias ánimas, con su carga a cuestas de faltas y pecados, que una moral universal y primigenia les encara. El caso del Guango, La Barbacoa o la Matraca, se dicen que son las las almas de personas que en vida incumplieron de una u otra forma una promesa a sus dioses o santos de su devoción. El Guango y La barbacoa en nuestro departamento de Antioquia, no son más que armazones hechos con dos varas de guadua o madera con travesaños amarrados con bejucos o cuerdas de cuero de novillo y que se emplean para transportar enfermos o difuntos de los campos a la ciudad, cargados por dos o cuatro personas. Tiene una característica muy especial, y es le ruido o chirrido que produce, las cuerdas y el roce de la madera con el vaivén del cuerpo que se carga. Este medio de transporte rústico y que en Antioquia también se conoce como, Camillas, Angarillas, Andas o Parihuelas La Matraca es una caja de percución, hecha de madera, provista de unos vatientes y con huecos que al batirlos produce un sonido característico, usado en tiempos de Semana Santa para llamar a los actos religiosos, pues las campanas estaban de luto por la muerte de Jesús, y no podía tañir el Viernes santo. Qué es lo que tanto llena de pavor a los campesinos estos tres mitos, a pesar que por lo regular nunca se presentan con alguna figura definida. Sus chirridos que lleva el mensaje de la muerte, del alma en pena. De aquella ánima o ánimas de aquellas personas que no han podido purificar su alma para alcanza el descanzo eterno. En la oscuridad de las noches llenas de presagios, cuando se oyen aquellos ruidos de ultratumba, el campesino comiensa a ver entre sombras no muy definidas, las figuras de cuatro hombres sin cabeza cargando un muerto sobre una Barbacoa o Guango. Cuando se oye el aleteo o traqueto de la Matraca, los pelos se erizan y se ven volar fantasmas infundados, o veces se ven cuatro chivos negros con cachos, arrastrando un ataúd que al rosar sus cuernos uno contra otro, producen el sonido de la Matraca.
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