Continuación de los tiempos idos...
El día 24 de Diciembre a las cuatro de la mañana se comenzaba a quemar pólvora, las mujeres a
hacer boñuelos y empanadas, no se hacía las comidas reglamentarias. Y la arepa tenía descanso por
estos días.
Pero a las tres de la tarde venía la comida especial de nochebuena. Se desnucaban tres o cuatro gallinas bien
cocotudas para preparar unas presas bien calduditas.
Se acompañaba con buen plato de arroz seco con huevo frito en la mitad, y se cuñaban con empanadas,
hojuelas, tajadas de plátano maduro por los lados.
De sobremesa una taza de conserva de guasquilas con quesito, o natilla con boñuelos.
___Sabe una cosa mi Don Abel.
No sé por qué estoy vivo, pero después de esta comilona uno quedaba como marrano de pobre..
.Barrigón y culichupao....Mejor dicho, más taquiao que mozo de sirvienta.
___Que usted quiere contar lo suyo...?
Espere una migajita de tiempo que ya casi termino.
Durante el día se quemaba mucha pólvora, unos truenos que explotaban hiriendo el confín de los cielos,
y su eco se multiplicaba de cerro en cerro, de cañada en caña, igual que la emoción nos embargaba
esperando las respuesta de otro competidor en la distancia hiciera explotar otro igual o más duro.
También se cantaba, se silbaba, se echaban globos al aire para correr detrás de ellos o de los que elevaban
los vecinos...
___Y hablando de globos que tenés pa'recordar...?
¡ He ave María mi don...! .Pena debiera de darte si no te trae algún recuerdo.
No te das cuenta que es un símbolo de trashumancia y progreso de los Antioqueños, o como cree que
Medellín se puso ancho y con bastante gente en los últimos cincuenta años...?
Pues con esa manada de monos del oriente, que cada 24 de Diciembre se venía
detrás de un globo y cuando menos pensaban estaban todos embolatados en el valle de la
bella villa.
Cuando miraban para las faldas de Santa Elena o las Palmas les daba la flojera arrancar
ahimismito pa'su casa, antonces se quedaban viendo los pesebres y comiendo boñuelos y natilla en el
cañón del río Medellín.
___Ja...Ja...ja.
___No se ría Mi Don ni se haga el sopendejo, que a mi no me cabe la menor duda que vusted fue uno de esos.
___Que a yo quien lo trajo a Medellín...?
___Nadie. Quien cree que habla..?
La voz de la experencia mi Don.
Bueno dejémonos de puyas y sigamos hablando de la nochegüena paisa hace más de cincuenta años.
Por la noche venía lo güeno.
Entre todos los hogares donde se hacía el pesebre y la novena se elegía una de ellos para hacer allí
la última novena en reunión de todos los vecinos de la comarca.
Como a las siete de la noche comenzaban a llegar familias enteras, desde ancianos, niños en brazos y adultos de
todos los colores.
Recorrían kilómetros por estar allí unas cuantas horas mientras acontecía el nacimiento del
niño Dios.
He ave María mi don...eso era una locura, como a las diez de la noche la casa estaba taquiada de gente que no
cabía un alma más.
___Pero cual era el encanto...?
Ninguno Mi Don, simplemente que entre las veinte, cincuenta o cien personas que allí se reunían se
formaba un jolgorio de alegría y participación humana.
Los adultos y ancianos hacía sus recuentos pasados o limaban asperezas, los jóvenes aprovechaban la
oportunidad para hacer conquistas imposibles, los niños se conocían y jugaban, pero el punto central era
la quemada de la pólvora, ya fuera explosiva o de luces. En la casa anfitrión se había comprado
material suficiente para el día y la noche, los vecinos traían desde sus casas, tacos, truenos, chorrilos y
papeletas.
A los niños totes, chorrillos, chispitas triquitraques, borrachos y busca niguas.
Era una verdadera fiesta pirotécnica de luces y colores. Casi nunca se presentaba un accidente que lamentar, se
tomaban las precauciones del caso, los adultos quemaban la pólvora de gran poder, los jóvenes las papeletas
y los chorrillos, los niños las luces como chispitas y busca niguas, y gozaban cuando un artefacto de éstos
se metía por entre las piernas de las mujeres y comentaban con alborozo que un buscaniguas le había quemado
las naguas a la abuelita.
De pronto la explosión de una papeleta reventaba cerca de la persona, lo dejaba viendo un chispero, los dedos
entumecidos, escuchando campanitas del cielo o el trepidar de los infiernos, pero con un vaso de agua pasaba el susto y
para'lante que no ha pasado nada.
___Lo veo mi don Abel, como intrigado o entripado...
Será que se estás preguntando..
___Y de donde sacará tanto tinto y pocillos pa,darle ese genterío. ...?
No compadrito...Nada de tintos...
Comidita pal,buche... y en efectivo.
Esa era la otra parte buena del programa...Darle comida a todo mundo sin excluir a nadie.
Las viandas de nochegüena, ya fuera natilla con boñuelos, conserva con quesito, chocolate con empanadas, hojuelas
o boñuelos, se repartían a diestra y siniestra,
amigo o enemigo, conocido o desconocido, todos salían con la barriga llena.
No soy nadie para decirlo, pero estoy casi seguro que mucha de esa gente viajó kilómetros por sólo
comerse un pedazo de natilla acompañado de otros seres tan humanos como él, pero que por circunstancias de
la vida el calor humano les ha sido negado.
___Aloye mi don, pero falta lo más gualambiao del programa.
Como faltando una hora para las doce de la noche, a los hijos del anfirtrión nos hacían acostar a las malas,
disque, por que si no estábamos dormidos , no había traído del niño Dios.
A las doce en punto una persona ponía el niño Dios en la cunita elaborada en el pesebre, corrían a
llamarnos pa'que viéramos el niño recién nacido, y nosotros como buenos inocentes nos
quedábamos mirando embelesados al diminuto Ser que durante un año nos mantuvo soñando.
Este espacio era empleado para meternos debajo de la almohada, el regalito.
Terminada la fascinación del nacimiento salíamos corriendo en busca de ese
traído.
___¡Que felicidad, Hombre Abel!...Un caballito de plástico, un marranito de barro, la gallinita de loza que al
pisarla levantaba las alitas y soltaba güevitos, o ese pajarito de agua que al soplarlo cantaba como un
ruiseñor.
¡Aquí termina la fiesta.!
Todos para su casita, primero por que los niños están deseosos de llegar a su casa para buscar su
traído, se acabó la pólvora y talvez la comida.
Comienzan las despedidas, el dios le pague y hasta el año entrante si Dios nos da vida y salud.
___¡Vistes hombre Abel!
Vusted estaba intrigado que quien se iba comer todas esas cosas que se habían elaborado muchas de ellas desde
principios de Diciembre.
Esa es la vida de un Antioqueño, así viva en México.
Así somos los campesinos paisas, anchos de corazón, altruistas con sus tenencias, compañeros en el
dolor humano, vengativos con las injusticias y nochebueneros de corazón.
Todo ha terminado.
Mañana despertarán con un nuevo día, llenos de una satisfacción cumplida.
Mas no todo es dicha para el paisa actual.
Ya no existe la noche buena, sólo la navidad de regalos y compromisos, de arbolitos, papá Noél ,
luces y colores, un veinticuatro de Diciembre de rumba y borrachera.
Un amanecer de resecas y su moral hecha pedazos. Sus hijos inconformes por el regalo navideño, que no
cumplió sus ambiciones.
Una deuda contraída para cancelar el año entrante... en fin, quizás en esta borrachera pierda lo
que más ama en el mundo.
La libertad o...
¡Su vida!
Crónica escrita por Carlos E. Alvarez editor de www.chispaisas.info
Desde Montenegro Quindío eje cafetero de Colombia, el paisa Chucho Musgo mayordomo y administrador virtual de las haciendas y fincas
del parque del café, invita a todos los colombianos y extranjeros a dejar las marañas de cemento y a cambio admiren nuestras
montañas y bellezas naturales de nuestro pais. Será un paseo turístico y ecológico lleno de emociones donde podrá interactuar
con la ecología, podrá disfrutar de una estadía rural dentro de ella misma porque se le brida hospedaje en fincas adaptadas como
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